3/28/2006

Esperanza

La lluvia me incendia entre tus garras. Disuélveme en el ácido de tu felicidad. Me evaporo en la derrota, terca y resignada. Resistencia pasiva que espera que el tiempo sea un aliado.

3/13/2006

hoy...

vacía de mí, vacía de mí, vacía de mí.... degollada, sobre un charco de sangre... rumiando el deseo en la impotencia de la cobardía.

no controlo, no controlo, no controlo, no controlo.

necesito dinero, necesito dinero, necesito dinero.

necesito prozxac, necesitoprozac, necesito prozac.


necesito diván, necesito divean, necesito divean.

no tengo dinero, no tengo dienro, no tengo dinero.

Voy a arrancarme los ojos.

Voy a verter mi cerebro a cucharadas obre mi vientre.

Vomito.

3/11/2006

El psiquiatra piensa que el psicoanálisis habrá rendido sus frutos cuando deje de autocastigarme. Yo, en cambio, siento que me quitaría el único residuo de gloria para empujarme sin remedio hacia el suicidio.

Por ejemplo, para mí, el fuego es un placer concupiscente. Conforta, permite que me evada, que me sumerja en una sensación hiriente que hace olvidar cualquier otro dolor.

Más que el fuego, deberé decir la parafina. Me gusta encender una vela cuando no soporto más la rabia y el dolor. La enciendo, la miro y la inclino sobre mi piel desnuda hasta causarme heridas físicas. Cada gota de cera que marca mi piel con un lamparón enrojecido al mismo tiempo va guardando esa misma piel de un nuevo dolor. Pasada la mitad de la vela, las marcas en la piel son aún más rojas, pero ya no arden. La llama puede acercarse, lamerme y no causará daño. Protege mi piel la blanca capa fina de cera que se vuelve líquida otra vez y chorrea como si entonces fuera la lágrima ausente de mis ojos.

Cuando la vela se acaba, y la cera se enfría, hay una cálida sensación de resaca en mi piel. El dolor ha sido intenso, pero, al retirar la parafina, la superficie se siente tersa y tibia.

Pero si el dolor sigue por dentro, hay que sacarlo sin disimulos. Entonces no queda más remedio que buscar los delicados instrumentos guardados en su “estuche de disección”, como me gusta llamarlo. Una breve lanceta de las que usan para fichar a la gente en la Cruz Roja según su tipo de sangre. Un paño de agujas de diferentes dimensiones y formas (de esos que te venden en los autobuses con la tijera y la cinta métrica), con las puntas quemadas. Un cortapapeles varias veces aguzado. Un par de tachuelitas de pizarrón con sus cabezas gordas y brillantes. Una gillete partida por la mitad. Un pequeño cuchillo de cocina, de pelar frutas, con la punta amenazante y una hoja que brilla. Y el retazo de un vaso quebrado contra el piso. Todo, delicadamente desinfectado antes de haber sido guardado y envuelto entre algodones.

Según la angustia y el volumen de lágrimas, el instrumento que se escoja. Luego, el ardor, la sangre chorreando tibia. Siempre en un lugar irrigado, que chorree con una lesión cutánea. Nunca en riesgo de muerte. Casi siempre junto a las antiguas cicatrices.

3/08/2006

A veces es bueno volver a pensar en esto...

Alguna vez, quizá, busqué un tipo que me llevara a vivir a su casa, me pagara por quedarme ahí esperándole a que vuelva del trabajo y me pegara con demencia antes de cogerme, y después me cuara con alcohol las heridas, y llorara y me pidiera disculpas.

Eso hacía mi ex marido, y te juro que no es bonito.

Hay que recapitular...

Después de mi "primera vez", que fue hermosaza y bien satisfactoria, me metí a relación de una noche con el mejor amigo de mi entonces ya ex novio. Delicioso. Luego estuve a punto de tirar con otro de sus amigos, pero me dio pena de estar rodando de mano en mano de los panas.

Salí de eso y me enredé en una relación bien cojuda con un tipo que tenía sus compromisos por otro lado. Casado siete años ya y con una hija de esa edad. Tenaz. Me enamoré bien fuerte. Después de este man del que me enamoré mucho, quedé medio en el limbo y justo le conocí al que fue mi marido. Entonces pensé con lógica y racional actitud de niña de familia pequeñoburguesa. No busqué al tipo que me diera lo que buscaba, sino el tipo que sabía que no iba a provocar un infarto a mis padres. El man tenía 28 y yo 21. Típico dizque yupi, ing. comercial, cabello corto, vestidito de terno. Una mierda. A mí solo me gustaba cuando lo veía con jeans y camiseta y una chompa y botas. Mis anteriores machuquines habían sido bien rayas, metaleros, rastafaris.

Lo conocí porque yo trabajaba cubriendo conciertos de rock duro para el Carlos Sánchez y él estaba organizando uno, como negocio. Luego de que le conocí, pues sí me gustó mucho y empezamos a salir por cuestiones de "trabajo" y luego ya... pues me enamoré un poquito de él y acabé en la cama y era una relación plena.

Él parecía ser el punto medio entre el rocker que podía moshiar conmigo en un concierto y el "buen partido" que mis padres esperaban. Pero no era ni lo uno ni lo otro. Poco a poco me iba dando cuenta de eso. Tal vez un par de meses más y hubiésemos terminado. Habíamos estado saliendo un par de meses y me quedé embarazada. Confié en que él tampoco quería tener hijos y se encargaría de eso. Tonta. No sé muy bien que fue lo que falló, pero sé que me quedé embarazada y que ya con el guagua en el panza no me atrevía a abortar. Solo dije, dios mío, que se muera ahorita que no ha pasado nada. Pero no se murió y no me atreví a sacarlo. Luego ya me llenó esa cosa extraña que es sentirse embarazada y, aparéntemente, no iba a estar sola, él estaba bien contento. Pero las cosas se complicaron, vino presión por todas partes. Habíamos quedado en casarnos más por insistencia de él que por mi gusto. Luego de enterarnos del embarazo.

Él me presionaba mucho y a veces hasta me sentía amenazada: “No vayas a abortar”, me decía. Pero al mismo tiempo me martirizaba con que debo tener toxoplasmosis por siempre andar con gatos y mi bébé iba a nacer anormal. Y luego que no lo quiero... y luego que con quién estoy hablando en el teléfono y celos enfermizos…

Así y todo y por la presión de lo social (mierda), me casé. En medio de un paro en el registro civil, con gases lacrimógenos y todo. Tenía seis semanas de embarazo.

Pero ese mismo día después de que nos casamos empezó lo más feo. Él se portaba cada vez más machista y agresivo... No quería que saliera a la universidad ni que viera a mi familia… Y el sexo se volvió un abre las piernas que tengo que hacerlo y ahora aléjate que ya acabé… y el dolor... la pena... la fragilidad...

Empecé a sentir miedo. Eso era lo que tenía, miedo de él. Dejé de quererlo, si alguna vez lo quise. Llegaba a casa y lo encontraba borracho o no lo encontraba y él regresaba en la madrugada, muy violento. Amenazaba, gritaba, lloraba, lanzaba cosas... Se volvió insoportable y me separé exactamente 29 días después de haberme casado. Nunca lo volvía ver.

Lloré mucho y tuve una crisis de pánico… y todo esto con el embarazo. Estuve en riesgo de abortar. Mi bebé fue lo único por lo que me aferré a seguir viviendo. No sé si hice bien o mal, pero sobreviví. Al principio no me atrevía a hablarle a nadie sobre las agresiones, sobre el dolor. Luego me miré al espejo y me paré de frente al mundo para decirle que me hacían daño y que no lo iba a aguantar. Las cosas nunca han vuelto a ser buenas del todo, pero ahora creo que soy bastante feliz.

3/02/2006

De epoptek... a ver si asíme voy sacando las tripas en el blog, desde una cosa simple.

Cuatro Trabajos que he tenido:

1. – sercretaria-recepcionista.
2. - correctora de textos
3. – periodista
4. – asistente de producción en cine

Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:

1. trainspotting
2. caracter
3. azul, de kieslovski (o como se escriba)
4. drácula (coppola)

Cuatro lugares donde he vivido:

hijue... solo he vivido en Quito... en la misma casa durante 26 años y 29 días con mi ex.

Cuatro programas de TV que me gusta mirar:

1.- futurama
2.- doraemon
3.- ranma
4.- malcom

Cuatro lugares donde he ido de vacaciones:

1. puerto cayo y san vicente
2. atacames
3. galápagos
4.ibarra

Cuatro de mis "comidas" preferidas:

1. chocolate
2. queso
3. chocolate
4. queso

puedo vivir sin todo lo demás

Cuatro sitios web que visito a diario:

1. hotmail, mixmail
2. bitacoras.com y mis cuatro blogs
3. mis blogs favoritos
4. rae.es

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora

1. buenos aires
2. la bunga
3. en la cama
4. algún rincón de muerte

Cuatro trabajos que me gustaría tener

1.- editora de un suplemento de ocio
2.- productora de algún programa de variedades underground
3.- lexicógrafa de la Academia
4.- ociosa

Cuatro famosos que he conocido

1.- un pocotoón de roqueros underground
2.- un pocotón de escritores ecuatorianos
y ahí ya están más de cuatro... y hay periodistas famosos y cineastas por doquier
pero nadie que me interese

Cuatro platos que detesto

1.- la carne
2.- el aguado de gallina
3.- las morcillas
4.- muchas sopas

Cuatro electrodomésticos que tengo fuera de lo común

eeeeee.... ninguno

Cuatro posibles primeras impresiones que doy

1.- Odiosa
2.-sangrona
3.- perra
4.- y para ciertos no-seres... buena onda

Cuatro copas favoritas

1.- Gin tonic
2.- cerveza negra
3.- whisky con redbull
4.-vino

y se lo paso al que se anime