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La psicóloga me ha pedido que escriba una carta dirigida a mi madre. "Una carta a mamá", ha dicho.
Ahora me doy cuenta de que no puedo. Soy tan cobarde que ni siquiera puedo dirigirme a ella escribiendo una carta que sé que jamás le va a llegar. Pero me parece que no puedo, que no tengo el derecho de "hablar" nada de ella ni con ella. Y sé que eso la ofende y me siento acorralada. Pero no puedo. No puedo iniciar una carta diciendo "mamá".
Cada vez que hablo con ella siento una presión entre la garganta y el pecho, en ese punto en que se siente el miedo.
Pobrecita, Phos, no puede.
Ahora me doy cuenta de que no puedo. Soy tan cobarde que ni siquiera puedo dirigirme a ella escribiendo una carta que sé que jamás le va a llegar. Pero me parece que no puedo, que no tengo el derecho de "hablar" nada de ella ni con ella. Y sé que eso la ofende y me siento acorralada. Pero no puedo. No puedo iniciar una carta diciendo "mamá".
Cada vez que hablo con ella siento una presión entre la garganta y el pecho, en ese punto en que se siente el miedo.
Pobrecita, Phos, no puede.


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