4/26/2006

Hay que brillar

—No soy artista. Solo un gajo de fruta podrida.

Miro sus ojos que brillan, un entrecejo ligeramente fruncido y una ceja más arriba que la otra. Río: “No me hagas caso, que no hay caso”. Y reviento en carcajadas al reconocerme tan rotundamente redundante … y cacofónica.

Pero sus ojos brillan con una intensidad que no comprendo sino como el reflejo involuntario de mi propio resplandor cuando lo miro. Sin embargo, fruta podrida, se le da un mordisco y luego se la deja en algún rincón por miedo a intoxicarse. Eso soy yo: solo un gajo.

—Hay en el caos un orden que hay que comprender.
—Y entonces ser poderoso desde la miseria.
—…..
—Hay quienes fueron marcados en el caos con la felicidad. Nunca gozar del dolor. Para que, si siempre vas en plenitud. Hay quienes en cambio nacen reflejados en su espejo. Si no lo entiendes, buscas siempre y crees haber encontrado en cualquier parte la felicidad. Pero si te dejas llevar por el destino que golpea y ruge, entonces comprenderás que solo desde abajo puedes ver la belleza de las cúpulas de ángeles. Y entonces miras lo perdido y sabes que es increíble. Y sonríes, para que el corazón no se contraiga sin remedio hasta salirse de tu cuerpo. Ríes porque necesitas mirar para saber desde el dolor que un día al menos viste brillar sus ojos para liberarte del estiércol.